Los tricomas del cannabis

Macro de los tricomas

Tanto los cultivos de cannabis en interior como los de exterior tienen un principio y un final.

En este post nos centraremos en la última etapa del cultivo, específicamente en cómo cosechar a partir de los tricomas.

Es decir, observando el estado de maduración de los tricomas, junto a la información que nos proporcione el banco de semillas (u otros cultivadores) sobre la variedad que estemos cultivando, seremos capaces de definir el punto óptimo de la cosecha, consiguiendo la máxima calidad psicoactiva y aromática en los cogollos de nuestra cosecha de cannabis.

Antiguamente la marihuana se cosechaba de forma aleatoria, cuando el cultivador creía que estaba madura, bien porque pensaba que los cogollos ya no crecerían más, cuando los pelos estaban marrones… De forma muy inexacta, y desaprovechando gran parte de su potencial.

Esto era así porque para saber cuál era el punto óptimo de maduración de los tricomas, era necesario tener una gran experiencia en el cultivo de marihuana, lo que comportaba que muchas veces se cosechara demasiado verde o excesivamente madura.

Los tricomas de la marihuana

Cosechar nuestras plantas de marihuana en distintos estados de madurez nos sirve para comparar los diferentes efectos psicoactivos que nos ofrece una misma genética, ayudándonos a detectar nuestro favorito.

Las variedades de cannabis indica suelen tener un efecto más narcótico que estimulante, y más limpio que psicoactivo, si las cortamos en su punto álgido de maduración, pero dependiendo del momento en que la cosechemos, su efecto final y su complejidad terpénica y aromática puede variar ofreciéndonos combinaciones de efecto-sabor tan distintas como interesantes. Pasa lo mismo con las plantas de cannabis sativa.

Semillas de la Golo Line de Philosopher Seeds

Si cosechamos nuestras plantas unos días antes de su punto óptimo de cosecha, su calidad aromática será muy alta, pero no mostrará todo su potencial, al no estar madura del todo.

Esto significa que los olores y sabores serán un poco diferentes de los que la genética muestra en su punto máximo de maduración, ofreciendo un sabor final diferente que puede resultar más que interesante.

Siempre que decidamos iniciar la cosecha de nuestros cogollos un poco antes para conseguir aromas nuevos, es importante que nos aseguremos de que los tricomas de la marihuana estén suficientemente maduros, y que nos ofrezcan un buen efecto psicoactivo.

Si cortamos cuando las plantas aún huele a “verde”, perderemos gran parte de su potencial aromático aún no desarrollado, ya que conseguiremos flores que nunca acabarán de mostrar sus aromas, y estos no mejorarán ni con un buen curado. Es importante no precipitarse.

Si por el contrario, dejamos madurar demasiado nuestras plantas de marihuana, éstas mostrarán otros tipos de perfiles aromáticos, tendiendo a un exceso en la maduración de los tricomas y a una reducción en su calidad, tanto psicoactiva cono terpénica.

Los cogollos son, por norma general, flores más o menos compactas recubiertas por una densa capa de resina formada por multitud de glándulas de resina.

Cuando retrasamos la fecha de corte y las flores maduran en exceso, y se muestran menos compactas, más esponjosas. Los cálices se hinchan de aire, adquiriendo un aspecto muy voluminoso pero decadente, debido a que las paredes celulares de sus tejidos envejecen rápidamente, formando cogollos con menos peso y calidad.

Tricomas maduros de marihuana

Además su aroma se enrarece, apareciendo matices nuevos que interceden en los sabores originales de la genética, repercutiendo negativamente en el sabor de los cogollos cuando son consumidos, tanto fumados como usando un vaporizador de marihuana.

En cuanto a su potencia, los tricomas se verán claramente afectados, de modo que sus niveles de THC disminuirán más y más a medida que nos alejemos del punto óptimo de la cosecha; cuanto más tardemos en cosechar, menos THC habrá en los tricomas, y menos potente será la hierba.

Madurez de las glándulas de resina

Para detectar con exactitud el punto óptimo de la cosecha de nuestras plantas de cannabis, necesitamos una lupa o microscopio de entre 40 y 100 aumentos, con la que poder observar la morfología de los tricomas, y así detectar su punto de madurez.

Los tricomas, al igual que los cogollos, tienen su propio ciclo vital; se originan como simples puntos en las hojas y los cálices, y se desarrollan poco a poco, adquiriendo forma de palo con una esfera en su parte superior.

En la parte esférica de la glándula es donde se desarrollan los cannabinoides, (THC, CBD, CBN) y demás componentes de la resina del cannabis.

Cuando veamos que las glándulas de los tricomas adquieren este aspecto de “caramelo con palo”, es momento de empezar a fijarnos en su color, que inicialmente es transparente o traslúcido.

Este aspecto transparente nos informa de que los tricomas aún no contienen THC, o que sus niveles de este cannabinoide son mínimos, y que aún están inmaduros.

Tricomas comenzando su maduración

A medida que la floración del cannabis progresa, el color de los tricomas se tornará blanquecino, especialmente en la zona de la cápsula superior del mismo, indicándonos que la planta está a en su punto ideal de cosecha.

Si esperamos más tiempo para cosechar, veremos que el aspecto de las glándulas se irá oscureciendo, adquiriendo un color ambarino o morado, reduciendo su tamaño progresivamente debido a la oxidación y la degradando del THC, incrementando los niveles de otros compuestos del cannabis como el CBN.

Podemos observar marcadas diferencias entre los tricomas de las variedades de marihuana sativa e índica; los tricomas de las variedades sativas son más finos y largos que los de las indicas, más compactos y voluminosos.

El tamaño de las glándulas también puede variar dependiendo de las condiciones de cultivo; en interior, los tricomas suelen ser más grandes que en los cultivos de exterior, ya que, como podemos controlar del clima y la nutrición de forma más precisa, y esto repercutirá enormemente en el desarrollo y la calidad final de la resina.

Por otro lado, es importante destacar que las plantas de exterior gozan de ciertos tipos de radiaciones solares (como las gamma o uva) que no están disponibles en cultivos de cannabis indoor, que infuyen directamente en la producción y la calidad de la resina, incrementando sus niveles de psicactividad.

Por este motivo, muchas de las genéticas landrace que no están aclimatadas al cultivo interior no consiguen ofrecer el mismo potencial si intentamos sembrarlas en este medio, en comparación a los resultados que nos dan sembradas en exterior, aunque esto es algo anecdótico que no suele suceder con el cannabis comercial, perfectamente estabilizado y adaptado al cultivo indoor.

Tricomas a mitad de su maduración

El momento óptimo para cosechar nuestras plantas de cannabis

Tanto en los cogollos como en las hojas colindantes de las plantas encontraremos gran diversidad de tricomas, algunos más grandes, otros más pequeños, altos, bajos, rechonchos, oxidados… Cada uno en su respectivo punto de maduración.

Esto significa que, mediante una lupa o microscopio, podremos diferenciar con facilidad los distintos tipos de glándulas que se conjuran al mismo tiempo.

Tal y como hemos comentado anteriormente, usando la información que nos facilitan los bancos de semillas de cannabis y la observación de los tricomas, podremos acertar más fácilmente en el punto de cosecha que deseemos, consiguiendo el efecto y el aroma que más nos guste.

Cuando los tricomas están completamente formados y observamos que una gran mayoría de ellos se ven blanquecinos (con algunos de ellos transparentes, y otros pocos de color ambarino) podremos asegurar que el cogollo está listo para la cosecha.

Cogollo de la Golo Line, rico en tricomas

En esta fase del cultivo, las plantas están listas para ser cosechadas, así que las cortaremos y pasaremos a manicurar las flores, guardando las pequeñas hojas resinosas y las flores pequeñas para aprovecharlas para hacer extracciones de BHO, Ice-o-lator, jelly hash, etc.

Dependiendo de la fecha en que cortemos nuestras plantas de cannabis, disfrutaremos de unos efectos y sabores diferentes, siendo el cultivador quien debe decidir cuál de ellos prefiere, para cosechar los cogollos antes o después.

Un punto a tener en cuenta es que las genéticas cultivadas desde semilla tendrán una floración más larga que la misma planta cultivada desde esqueje, especialmente en los cultivos de interior,  donde los tiempos de cultivo se ven reducidos a un corto periodo de crecimiento vegetativo en el que la planta puede no haber alcanzado aún su madurez cuando las pasamos a floración.

Es decir, que si pasamos a floración una planta cuando esta aún no ha alcanzado su madurez sexual, esta no florecerá, y seguirá creciendo un poco más (no confundir con el periodo de stretch).

Entonces, para estar completamente seguros de cuándo cosechar nuestros cogollos, recomendamos hacer un seguimiento exhaustivo del desarrollo de los tricomas, para que cuando esté en su punto óptimo de madurez podremos cosechar las plantas en su máximo esplendor.

21 agosto, 2018 | Cosecha de marihuana
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